Los tres factores que decide Google
Google combina relevancia (si tu ficha encaja con lo que buscan), distancia (dónde está quien busca) y notoriedad (reseñas, menciones, presencia). Sobre la distancia no puedes actuar. Sobre las otras dos, casi todo está en tu mano.
La categoría principal es la decisión más importante
Es el ajuste que más mueve el resultado y el que más gente pone mal. La categoría principal debe describir exactamente lo que eres, no lo que también haces. Mira qué categoría usan los tres primeros de tu zona: normalmente coinciden, y esa coincidencia te dice cuál es la correcta.
Completar la ficha entera, no a medias
- Servicios detallados uno a uno, con su descripción.
- Fotos reales y actualizadas, mejor tuyas que de banco de imágenes.
- Horario correcto, incluidos festivos.
- Área de servicio si trabajas a domicilio.
- Publicaciones periódicas: pesan poco cada una, pero indican actividad.
Reseñas: cantidad, frecuencia y respuesta
No basta con acumular reseñas antiguas. La frecuencia importa: un flujo constante rinde más que treinta reseñas conseguidas de golpe hace dos años. Responde a todas, también a las malas, y hazlo sin ponerte a la defensiva: quien lee la respuesta es el próximo cliente, no el que se quejó.
Pedir reseñas a cambio de descuentos incumple las políticas de Google y puede costarte la ficha. Pídelas sin contrapartida, justo después de entregar el trabajo.
Coherencia de datos fuera de Google
Tu nombre, dirección y teléfono deben ser idénticos en tu web, en directorios y en redes. Las discrepancias diluyen la señal y son uno de los motivos más habituales de que una ficha no arranque.
Puntos clave
- Relevancia, distancia y notoriedad: solo puedes actuar sobre dos.
- La categoría principal correcta es el ajuste que más mueve el resultado.
- La frecuencia de reseñas nuevas pesa más que el total acumulado.