Las fases, sin jerga

  • Descubrimiento: alguien te encuentra, en Google o en un anuncio.
  • Interés: entra en tu página y le encaja lo que ofreces.
  • Consideración: te deja sus datos o te llama, y compara.
  • Decisión: acepta tu presupuesto y se convierte en cliente.

Lo útil del embudo no es el esquema, es que te obliga a medir cuánta gente pasa de cada fase a la siguiente.

Dónde estás perdiendo el dinero

Casi todos los negocios tienen un cuello de botella claro, y casi ninguno sabe cuál es. Si de 1.000 visitas consigues 40 solicitudes pero solo cierras 2, tu problema no es el tráfico: es el proceso comercial. Si consigues 5 solicitudes de 1.000 visitas pero cierras 3, tu problema es la página.

Medir cada paso convierte una discusión de opiniones en una decisión obvia.

Qué hacer en cada fase

En descubrimiento se trabaja con SEO local y anuncios. En interés y consideración, con la landing y el CRO. En decisión, con velocidad de respuesta y seguimiento: llamar en cinco minutos en vez de en dos días cambia el resultado más que cualquier ajuste de diseño.

El error de optimizar por el final

Mucha gente intenta arreglar el cierre cuando el problema está arriba. Si el tráfico que llega no encaja con lo que vendes, no hay guion comercial que lo salve. Se revisa el embudo de arriba abajo, en ese orden.

Puntos clave

  • El embudo es el recorrido del cliente, y en cada fase se pierde gente.
  • Medir el paso entre fases te dice dónde está tu cuello de botella real.
  • Se revisa de arriba abajo: si el tráfico no encaja, lo demás da igual.